domingo, 12 de octubre de 2014

Viaja


Siendo azafata me he dado cuenta de muchas cosas. He visto muchas personas tristes, muchas felices, muchas enfadadas y muchas agradecidas. La diferencia es que suelen ser más positivas las personas que vuelven de viaje a las persona que se van. ¿Por qué? Tenemos miedo. Nos vamos con miedo. Vivimos una vida cronometrada y organizada y pensamos que debe ser así siempre. Que debe funcionar de esta manera para que nuestros objetivos se realicen. Plazos y metas. Pero cuando vuelven de viaje, llenos de experiencias, de conocer nuevas personas, nuevos lugares, de aprender y auto-realizarse, ahí es cuando te reciben con una sonrisa de pura felicidad.

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