jueves, 28 de marzo de 2013

Noches sin ti.


Lanzó un grito ahogado. La almohada no podía contener tanta rabia, tanto dolor. Suspiró profundamente. No pudo. Su respiración entrecortada podía con ella. Dolía respirar. Se aferró a su cuerpo como si quiera estrujarse a sí misma hasta deshacerse. No lo consiguió. Solo clavó las uñas en su espalda. Marcas que a lo largo de los días desaparecerían.. las de su corazón no. Sollozó y se contuvo. Luchó por no caer en aquella espiral, pero ya estaba totalmente inmersa en ella. Una lágrima tranquila resbaló sobre su rostro. Ya no había marcha atrás. Lloró y lloró sin que nadie la detuviese, siquiera ella misma podía detenerse. Hasta que la calma se apoderó de su cuerpo. Entonces fue cuando se dio cuenta de cuán rota estaba. Y de lo que poco que su sufrimiento importaba a alguien. Y como cada noche, sus ojos cayeron por su propio peso y se adentró en sus sueños truncados.