sábado, 5 de enero de 2013

Love.


Amor...
Tú me has enseñado la desconfianza, el odiarse hasta destruirse, los celos, esas noches y noches destrozada dándole palizas infernales a la almohada. Lágrimas y tropiezos, ese echar de menos que siempre está de más... ya que esa sensación muchas veces no queda saldada. Quebraderos de cabeza constantes y esa sensación de que eres peor persona. Quedar por debajo, no tener fuerzas para volar. Desánimos y desvarios, historias sin terminar dentro de mi cabeza. Sonrisas truncadas, pedazos de corazón esparcidos por el suelo y esa amarga sensación de que algo no va bien. Esa eterna responsabilidad de que tienes que hacer las cosas a la perfección. Siempre. No hay cabida para fallos. Noches de frío y de soledad cuando no tienes sus brazos. Necesitar hasta morir.

Amor...
Tú me has enseñado que los besos alimentan corazones, que las penas pueden desaparecer con tan solo una mirada correcta. Esas noches interminables de sonrisas y risas. Sentirme grande, enorme con tan solo tenerle. Ser yo misma, sin importar si parezco la locura personificada. Me has enseñado a ser caníbal, a recorrer centímetros de piel con los labios, a sentir algo tan profundo donde mi lógica no llega. A alcanzar el cielo, con tan solo un pensamiento. A pensar por dos, sentirme parte de algo importante. Esas cosquillas intensas que tan buenos momentos crean, y esas noches de madrugada creando recuerdos. Sentir ese auto orgullo y querer gritar como te sientes, porque no te lo puedes callar. Ser libre. Tener esa capacidad innata de luchar hasta el final. A querer ser mejor... por él, por mí. A sentirme... viva.