domingo, 8 de noviembre de 2009

...

Y me encuentro maniatada ante esta situación que estamos forjando, encadenada a este sentimiento prohibido. Que detesto, más no puedo apartarlo de mi mente.

Mis difusos pensamientos acompañan a la luna en su nocturno recorrido, y la impotencia me castiga, pero el silencio debe ser lo primordial.

y, a cada momento, me adentro en mi mundo propio, donde la imaginación no tiene límites, y al compararlo con la realidad, me hace más daño.

No pretendo que descubras lo que ocurre, e intentaré ser tan invisible como pueda. Porque no quiero arriesgarme a perderlo todo por esta estupidez pasajera.



Como odio que te menosprecies, porque tengo que morderme la lengua, y no puedo decirte que jamás vi tanta perfección en los ojos de un mortal.

Ardo en deseos de encontrarnos, de poder mirarte, de reír juntos, de contarnos cosas, de decir locuras… de fingir que lo que siento es pura amistad.

Aunque quizás no sea tan complicado suprimir este sentimiento, y más ahora que está en su fase más maleable. Si no consigo olvidarte puede que algún día te confiese lo que siento, sintiendo de antemano tu negativa…