domingo, 12 de octubre de 2014

Viaja


Siendo azafata me he dado cuenta de muchas cosas. He visto muchas personas tristes, muchas felices, muchas enfadadas y muchas agradecidas. La diferencia es que suelen ser más positivas las personas que vuelven de viaje a las persona que se van. ¿Por qué? Tenemos miedo. Nos vamos con miedo. Vivimos una vida cronometrada y organizada y pensamos que debe ser así siempre. Que debe funcionar de esta manera para que nuestros objetivos se realicen. Plazos y metas. Pero cuando vuelven de viaje, llenos de experiencias, de conocer nuevas personas, nuevos lugares, de aprender y auto-realizarse, ahí es cuando te reciben con una sonrisa de pura felicidad.

Entre ovejas y lobos.



Entonces, y solo entonces, comprendí que se equivocaban. Nos meten en la cabeza a la fuerza una serie de valores fundamentales. Valores puramente FALSOS. Valores que no significan nada. No te instruyen para que seas feliz, sino para que busques la felicidad eternamente y que, al final, te des cuenta de que nunca has experimentado tal sentimiento. ¿Por qué? Nos manipulan, nos manejan. Piensan que somos ovejas siguiendo al rebaño y huyendo del lobo feroz. Ese lobo del que no sabemos nada, pero aún así tememos. ¿Y si te dijera que ese lobo feroz es una metáfora de tu propia felicidad? Ese lobo son tus miedos, tus inseguridades, el vacío. Es aquello que debes superar, lo desconocido, lo lejano. Ese lobo está dentro de ti. Si quieres felicidad no sigas al rebaño, pues este solo te llevará a un futuro trivial, una vida común en busca de la felicidad. Sin embargo, si sigues al lobo lo que te espera es algo diferente. Aventuras, pasión, exploración. Todo aquello a lo que le tienes miedo. Todo lo que te mata pero a la vez que hace sentir vivo. Viaja, sueña, sé tú mismo.

No seas oveja, sé lobo.